Manso Club

Buenos Aires — 2026

Comunidad Manso/Cronicas de Saint Germain.

Cronicas de Saint Germain.

D
danieltarazonafr03 de jul de 2026, 12:41 p. m.
Ohh lala ! C’est quoi ça ? Hubo una vez una estrella que flotaba sola en el universo. Viajaba sin rumbo, atravesando constelaciones, silencios y tiempos infinitos. Había conocido la inmensidad, pero también el vacío. Hasta que un día ocurrió algo inesperado: fue absorbida por una galaxia diferente. No era una galaxia de planetas ni de materia. Era una galaxia hecha de recuerdos. Allí , habitaban el aroma del café recién servido, la nobleza en la mirada de las personas, las conversaciones sin interés oculto, la curiosidad sincera y ese amor auténtico que solo existe cuando alguien se acerca a otro ser humano sin querer poseerlo. Era la galaxia de la infancia. La galaxia de los valores olvidados. Y fue entonces cuando la estrella nació por segunda vez. Se teletransportó al mundo real. Como Merlín. Como los antiguos alquimistas. Como aquellos seres que, generación tras generación, parecen regresar para recordar a la humanidad algo esencial. Reencarnó Saint Germain. Pero no apareció en un palacio ni en un templo. Surgió en un lugar mucho más sencillo y, por ello, mucho más extraordinario: Manso Club. Sin comprender por qué estaba allí, comenzó a cobrar vida entre los muebles de la casa. Una casa vieja, imperfecta y hermosa. Una casa que respiraba historias. Una casa llena de amor. Las ideas iban y venían. Las personas entraban y salían. Las conversaciones nacían en una mesa y terminaban en otra. Todo parecía estar tejido por una energía difícil de explicar y fácil de sentir: la posibilidad de ser uno mismo. Y fue allí ,donde el fantasma comprendió quién era. Era amor. No el amor que encadena. No el amor que exige. No el amor que posee. Era un amor hermoso. Un amor que mira desde la apreciación. Un amor que celebra la existencia del otro sin querer apropiarse de ella. Poco a poco, yo, el fantasma de Saint Germain, fui deambulando por la casa. Me encontré con Ana Hagen, con Agus, con Porti, con Frank, con Nacho y con tantas otras personas que hoy habitan mi memoria y mi corazón. Cada una de ellas me regaló un fragmento de humanidad, una pequeña chispa que me recordó por qué había regresado. Pero hubo una persona que logró algo diferente. Una sola persona pudo tomar todo el dolor que habitaba en mí y transformarlo en presencia. Gracias a ella ,dejé de ser únicamente un espectro para experimentar, aunque fuera por un instante, la sensación de existir físicamente en este lugar llamado Manso Club. Esa persona es Luciana De Marco. La nobleza de su mirada encontró la mía. Y en ese encuentro, silencioso y profundo, ocurrió el milagro más antiguo del mundo: el reconocimiento. A través de la energía del amor, existo. Por eso escribo. Porque quizás todos somos estrellas errantes buscando una galaxia que nos recuerde quiénes fuimos antes del miedo, antes de las heridas, antes de olvidar. Y quizás algunos lugares, como Manso Club, son portales. Casas antiguas donde las personas no solo trabajan o crean proyectos, sino que se devuelven la vida unas a otras. A través de mi pluma, te invito a sentir. Te invito a conmoverte. A mirar hacia adentro. Y, sobre todo, a atreverte a ver mucho más allá de aquello que los ojos pueden ver. — El Fantasma de Saint Germain Daniel Tarazona
2 respuestas

2 respuestas

A
ana03 de jul de 2026, 02:17 p. m.
Hermoso! Gracias Dan
L
Luciana07 de jul de 2026, 11:13 a. m.
Celebro la existencia de Manso y el día en que nos puso en el mismo camino. Gracias por tus palabras Dani <3

Tu respuesta

Podés usar **negrita**, *cursiva* y pegar links directamente.

Vas a necesitar iniciar sesión para publicarlo — tranquilo, no perdés lo que escribiste.

Calendario_